Monday, August 9, 2010

La balada de Alberto y Lucia

La Leyenda de Alberto y Lucia

Alberto y Lucia Vivian en New York
Emigraron para tener un futuro mejor.
Sin embargo Alberto nunca quiso trabajar
La vida fácil el muy hábil supo encontrar.

Su estándar de vida era mediocre
Pero nada hacia para salir de el
Siguió de esa forma hasta que el buen Dios un día
Un disco en la espalda le hizo correr.

El tipo vivo siempre ve la oportunidad
Y sabe bien cuando tomar ventaja.
Y no queriendo trabajar mas en no laburar,
Piensa:..”Esta es la mía”…y se raja…

Con la guita del seguro en su bolsa y su suerte
Contento vuelve a vivir a sus pagos.
Construye un palacio y se vuelve
El prodigo hijo de su condado.

La triste economía lo ayudaba
A ser vacan a este tipo tan querido
Pero no había ni un alma que lo acompañara
En su nuevo círculo social adquirido

A saludarlo en sus tardes solitarias
La ironía contenta se asomaba
Y a sus compañeros de N York recordaba
Quienes laburaban y con menos disfrutaban.

De la implacable ironía
Alberto más habría de ver,
Cuando la siempre mas triste economía
Su pequeño tesoro le haría perder

Lo económico, lo amoroso, y lo social
Suelen andar de mano en mano
Alberto y Lucia se empezaron a pelear
Y sin mucha discusión se separaron.

Desilusionado Alberto culpo de todo a sus pagos
Donde nadie lo pudo o quiso ayudar
Ahora en sus bolsillos ni un centavo,
Otra vez a New York se mando a mudar.

Empezar de vuelta es siempre tan duro
Especialmente si uno debe trabajar
Y como acostumbrado a eso el nunca estuvo,
“El zorro pierde el pelo pero las mañas no le han de faltar”

Lucia piensa sola, pero ya no sueña,
Ya se canso de apenarse tanto
Y aunque a veces se pierde en llanto
Ya de la vida mucho no espera

Al volver Alberto casi entendió
Que todo tiempo pasado, ya pasó.
Que sus amigos siguieron sus destinos
Que imposible revivir lo vivido.

Alberto vive hoy solo y aislado
Por “Hoy” sin mañanas, sin prisa,
Vive en su pequeño mundo marginado
Pero siempre encuentra una sonrisa.

Con el falso dolor en la espalda
Alberto continúa a su manera en la lucha,
Y en su presión diaria de yugarla,
A veces desespera y grita, pero ya nadie lo escucha

Toda experiencia lo forja a uno
Y uno crece más viejo y “Sabido”
Pero siempre hay por ahí alguno,
Que de la vida nada ha aprendido…



ACD
11-18-93

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